¡‘Abajo’ el sistema de descenso!

By nickytootricky

(Published Tuesday 8th May 2007)

Recientemente, tal vez me habrían leído quejándome sobre las limitaciones de la liguilla en la liga mexicana. Sin embargo, después de ver al entrenador de las Pumas, Ricardo Ferretti, volverse loco en el partido contra Atlante en la Jornada 12, me parece que la manera en que los equipos son relegados y ascendidos también es muy peculiar. Hubiera ganado Pumas este partido, se habría movido un paso más cerca de evitar el descenso, pero un gol en el último minuto le dejó trabajo por hacer.

He argumentado que el problema con el método de la liguilla para establecer al mejor equipo en el país no es justo, porque empieza a involucrarse la suerte, y no refleja el trabajo duro hecho por un equipo durante toda la temporada. Parece, sin embargo, ser lo completamente opuesto en el sistema mexicano de descenso, donde se basa en estadísticas calculadas después de numerosas temporadas. Otra vez, lamento decir, pienso que esta manera de organizarlo no beneficia nada al juego.

Una de las cosas muy buenas del futbol es que siempre pueden tener ganas de jugar la temporada que viene. Pueden equivocarse y salirse con la suya si jugaran bien en los otros partidos o temporadas. Además, el juego se pone más emocionante por el hecho de que, por ejemplo en Inglaterra, todo se hace para tratar de evitar colocarse en ‘los 3 lugares más bajos’ (los equipos acá se relegan al proverbial inferno, The Championship de abajo). Hay una diferencia muy grande con respeto a la calidad e ingresos entre la Liga Premier y las divisiones inferiores, esta es la razón por la que los últimos partidos resultan muy tensos. Se puede alegar que no es una manera justa para organizar las cosas, porque puede destruir clubes muy rápidamente (por ejemplo un equipo muy grande como Leeds United, que se ha bajado de las semis de la Copa de Campeones de Europa a casi la liga de tercera división de Inglaterra en sólo 5 temporadas). No obstante, en mi opinión, el método mexicano de mantener el descenso en un proceso muy lento que dura muchas temporadas resulta que nunca hay estas batallas super-tensas, contratos de transferencia en los últimos momentos, y finales muy dramáticas que se integran a la emoción del otro lado de la tabla.

Es más, esta manera de arreglar cosas no recompensa nada a los equipos que hacen un buen trabajo en las divisiones inferiores. Porque sólo un equipo por temporada está permitido ascenderse y relegarse, resulta que hipotéticamente un equipo que tiene suficiente talento para jugar en la Primera Liga tal vez podría esperar cuatro o cinco temporadas hasta que esté permitido entrar la liga superior. Esto no recompensa a los aficionados o a los jugadores y da a los inversionistas menores incentivos para inyectar dinero a en los niveles inferiores. Permítanme usar como ejemplo el caso del equipo inglés Fulham. Hace sólo 10 años estaban cerca de caer a The Conference League (la quinta liga en Inglaterra). Sin embargo, por apoyo financiero y buenas actuaciones consiguió subir las ligas inglesas y de momento es un equipo muy estable en la Liga Premier. Esto nunca habría sido posible en el sistema mexicano. Quizás lo habría logrado eventualmente, en por ejemplo 20 años, pero ¿un presidente habría estado interesado en dar dinero al club si el formato fuera como el sistema mexicano? Probablemente no. Para darles otro ejemplo, Wigan – una ciudad bastante pequeña de Inglaterra que siempre había sido dominada por el rugby – ha prosperado mucho con respecto a su equipo de futbol en recientes años, ganando muchos más aficionados y un mejor estadio por estabilizarse en la liga inglesa más alta.

Las mejores ligas en el mundo (España, Italia, por ejemplo) tienen sistemas similares de promoción y de descenso a los de mi país, entonces ¿por qué no en México? Sé que en artículos previos he criticado el modo estadounidense de pensar que el futbol es solamente para “entretener”, pero sólo siento que esto sería una manera más emocionante y gratificante. Justa pero divertida. Segura pero emocionante. Razonable, pero impredecible.

Nicky Bremner

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